El Consejo de Estado declaró la nulidad del Decreto 1500 del 2018, mediante el cual se redefinió el territorio ancestral de los pueblos Arhuaco, Kogui, Wiwa y Kankuamo de la Sierra Nevada de Santa Marta, expresado en el sistema de espacios sagrados conocido como la ‘Línea Negra’. La norma amplió los espacios sagrados de 54 a 348, estableciendo medidas de protección, valor espiritual, cultural y ambiental.
El alto tribunal encontró probados los cargos de falsa motivación, porque al momento de la expedición no se contaba con la cartografía oficial de la ‘Línea Negra’; expedición irregular, por no agotar el trámite de la consulta previa respecto de las comunidades indígenas y afrocolombianas ubicadas en el polígono de la ‘Línea Negra’ y no acatar la técnica normativa prevista para la expedición de actos administrativos.
Se determinó que no se agotó el requisito de la consulta previa frente a los grupos étnicos (distintos a los cuatro pueblos) ubicados en el polígono, lo cual condujo a la expedición irregular del acto demandado. En cuanto a la cartografía oficial de la ‘Línea Negra’ y el Documento Madre, señaló que la no publicación de ambos documentos constituye un error procedimental sustancial que afectó la garantía a la participación ciudadana.
Pronunciamiento de los indígenas
Según los indigenas, este fallo desconoce décadas de trabajo conjunto entre las autoridades indígenas y el Estado colombiano, que han armonizado el ordenamiento territorial con los sistemas de conocimiento ancestral y han garantizado la pervivencia cultural, espiritual y ambiental de los pueblos originarios de la Sierra.
La Línea Negra no es simplemente una delimitación geográfica. Es un principio de orden y equilibrio que define el territorio espiritual y cultural de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta. A través de sus 348 sitios sagrados, se articula una red espiritual que protege la vida, el agua, la biodiversidad y las relaciones entre los seres humanos, los ecosistemas y los seres espirituales.
La expedición de este decreto fue fruto del cumplimiento de una orden judicial de la Corte Constitucional y de un amplio proceso de concertación histórica. Su delimitación fue respaldada por estudios técnicos del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), las normas constitucionales sobre diversidad étnica y cultural, y los compromisos internacionales del Estado en materia de derechos humanos, de pueblos indígenas, de biodiversidad y de cambio climático.
La decisión judicial anula el principal instrumento jurídico que protege a la Línea Negra frente a intervenciones externas como proyectos mineros, de infraestructura, energéticos y turísticos. Al hacerlo, deja a las comunidades indígenas que habitan el territorio sin una herramienta legal efectiva de defensa frente a actividades que puedan afectar gravemente su territorio y su sistema ancestral de conocimiento, así como el equilibrio ambiental y espiritual de uno de los ecosistemas más estratégicos del planeta. Esta decisión se aparta de la jurisprudencia constitucional que protege el derecho propio, la autonomía territorial y la espiritualidad de los pueblos indígenas, así como su reconocimiento como autoridades
ambientales sobre el territorio ancestral.
“Se ha fallado contra el derecho a existir de nuestros pueblos, pero también contra la posibilidad de que todos podamos vivir en armonía con la naturaleza”, expresó un representante del pueblo Kogui.
Invitamos a la ciudadanía, a las comunidades, a los medios de comunicación, a las universidades, a las organizaciones sociales y a toda la comunidad internacional a apoyar esta causa. Proteger la Línea Negra es proteger el agua que nos sostiene, el clima que nos regula, la paz que necesitamos y la vida. Es honrar el principio de solidaridad intergeneracional y asumir nuestra responsabilidad histórica con las generaciones futuras.
Hacemos un llamado a todos los pueblos indígenas de Colombia y del mundo, así como al movimiento indígena en su conjunto, a expresar su apoyo y solidaridad con las autoridades Arhuacas, Kogui, Wiwa y Kankuamas frente a este grave retroceso. Lo que ocurre en la Sierra Nevada de Santa Marta en Colombia no es un hecho aislado: afecta el reconocimiento y la protección de los territorios ancestrales en todo el país y sienta un precedente que impacta a todos los pueblos indígenas. La defensa de la Línea Negra es una causa colectiva, porque la vulneración de los derechos de un pueblo, es una amenaza para los derechos de todos.
Solicitamos al Gobierno colombiano que cumpla de manera inmediata su mandato constitucional e internacional de proteger la Línea Negra, escuchar y respetar la palabra de sus autoridades legítimas y convocar, sin dilaciones, una reunión de alto nivel entre el Presidente de la República y las autoridades tradicionales de los pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta. Es urgente elevar todas las acciones del Estado a la defensa integral del corazón del mundo, porque proteger la Línea Negra es proteger la vida, el agua y el futuro de Colombia, de la región y del mundo.
“La Sierra no es sólo montaña: es un ser vivo que respira a través de sus lagunas, sus nevados, sus piedras y sus líneas de energía. Esta decisión rompe ese equilibrio».
Firman:
- Consejo Territorial de Cabildos de La Sierra Nevada de Santa Marta
- Organización Gonawindua Tayrona
- Confederacion Indigena Tayrona
- Organización Indígena Kankwama
- Organización Wiwa Yugumayun Bunkuanarrua Tayrona
Apoyan:
- Organización Nacional Indígena de Colombia – ONIC
- Comisión Nacional de Territorios Indígenas- CNTI
- Amazon Conservation Team – ACT
- Centro de investigación y educación Popular – Cinep/PPP
- Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad – Dejusticia
- Clínica Sociojuridica de Interés Público de la Universidad de Caldas
- Colectivo de Abogados y Abogadas José Alvear Restrepo – CAJAR
- Grupo de Acciones Públicas – GAP
- Semillero de Investigación en estudios sobre minería. Facultad de Derecho y Ciencias
Políticas, Universidad de Antioquia. - Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA)
- EarthRights Internacional – ERI