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El problema de la concentración del poder

El problema de la concentración del poder

Podríamos definir el poder como la capacidad de producir cambios significativos en el estado de las cosas, directamente o a través de terceros, mediante acciones u omisiones. En lo que aquí nos importa, el poder puede utilizar su influencia para mantener un statu quo determinado o bien para que se produzcan cambios sociales de calado, hacia un mundo mejor.

El que detenta el poder, sin embargo, tiende a reforzar las situaciones que le han permitido alcanzar su posición privilegiada. Protege a capa y espada sus intereses, que a menudo distan mucho de coincidir con el interés general y el bien común.

La concentración del poder

El sociólogo Max Weber  ya advertía de los peligros de la creciente concentración del poder. Y en la misma línea, su discípulo Robert Michels señala que las organizaciones modernas, tanto privadas como públicas, suelen estar bajo el control de reducidos, pero poderosos grupos políticos o financieros.

Según Michels, los líderes son elegidos democráticamente pero tienden a integrarse en lo que su colega Charles Wright Mills denominó las “élites del poder”. Estas élites, que se preocupan básicamente de defender sus propios intereses y posiciones, nacen en la sociedad a través de procedimientos legítimos pero entran en un proceso por el cual  se retroalimentan y se vuelven endogámicas. De este modo, el poder se perpetúa a sí mismo y produce, por tanto, más poder.

El fenómeno de la concentración de poder se da en distintos ámbitos. Por materias, podemos hablar de poder en el plano económico, político, bélico, tecnológico o mediático. Y por territorios, la concentración de poder se aprecia en todos los niveles pero la más llamativa es la que se produce en el ámbito internacional.

El papel de la ONU se ha vaciado de contenido, y el verdadero poder se ejerce por grupos reducidos de estados poderosos. Estos grupos (G-7, G-8, G-20, etc.) adoptan medidas que afectan a todo el planeta y sin embargo excluyen a la mayoría de los estados del proceso de toma de decisiones.

El problema del poder en pocas manos

El principal problema derivado de la concentración de poder es que los intereses de las élites del poder priman sobre el interés general. La clase política, principal responsable del cambio social, nace en el seno de las élites del poder o cuenta con su respaldo y, lógicamente, tiende a favorecerlas (a cambio, por ejemplo, de un sillón en el consejo de administración de una empresa cotizada al acabar su mandato).

La democracia en su concepción actual ha quedado reducida a la elección cada 4 años de un gobierno, pe