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Informe de la MOE sobre las Elecciones a Presidencia de la República

La Misión de Observación Electoral-MOE de la sociedad civil de Colombia, nace entrega a las autoridades, medios de comunicación, organizaciones y ciudadanía interesada, del informe de cierre de la observación de la jornada electoral a Presidencia de la República, Segunda Vuelta 2022. Este informe recoge 10 observado a lo largo del19 de junio de 2022.

La MOE mantuvo una constante comun icación con las autoridades electorales y civiles responsables del buen desarrollo del proceso electoral tanto a nivel local, como nacional, así como con las dos campañas políticas. La MOE agradece a todas las autoridades de orden nacional y local que permitieron la observación, también la diligencia inmediata cuando se presentaron inconvenientes con el ingreso de observadores a los puestos de votación.

La MOE Nacional resalta y agradece el trabajo realizado por las 33 coordinaciones regionales que integran la plataforma de organizaciones,y los miles de observadores y observadoras electorales desplegados dentro y fuera delpaís. De igual manera reconoce y valora el trabajo realizado por las diferentes organizaciones de observación electoral de organismos internacionales que nan acompañado con su compromiso la democracia colombiana.

Así mismo, la MOE exalta el incremento de la participación de la ciudadanía durante la jornada de hoy, que pasó de 54,9% en la primera vuelta electoral delaño 2018, a 58,02%, siendo la votación más alta en las últimas dos décadas.

Se trató de una jorn ada de votación que en la mayoría delterritorio colombiano se llevó a cabo en tranquilidad. No obstante,no pueden desestimarse tres elementos que afectaron el normal desarrollo de la votación. El primero de ellos nace referencia a afectaciones al orden público en tres departamentos del país; elsegundo, elimpacto dela ola invernal en los puestos de votación; y el tercero, distintos reportes de irregularidades electorales, que si bien disminuyeron con relación a las elecciones de 2018, no dejan de hacer referencia a acciones que tienen efectos negativos en el certamen democrático.

Gustavo Petro, un exrebelde y legislador con experiencia, ganó las elecciones presidenciales de Colombia el domingo, movilizando a los votantes frustrados por décadas de pobreza y desigualdad con gobiernos conservadores, con promesas de ampliar los programas sociales, poner impuestos a los ricos y alejarse de una economía que él ha calificado de excesivamente dependiente de los combustibles fósiles.

Su victoria sitúa al tercer país más poblado de América Latina en una senda muy incierta, justo cuando se enfrenta a un aumento de la pobreza y la violencia que ha enviado a un número récord de colombianos hacia la frontera con Estados Unidos; a los altos niveles de deforestación en la Amazonía colombiana, un amortiguador clave contra el cambio climático; y a una creciente desconfianza en las instituciones democráticas clave, algo que se ha convertido en una tendencia en la región.

Petro, de 62 años, obtuvo más del 50 por ciento de los votos, con más del 99 por ciento escrutado el domingo por la noche. Su contrincante, Rodolfo Hernández, un magnate de la construcción que entusiasmó al país con una plataforma anticorrupción, obtuvo algo más del 47 por ciento.
 

Poco después de conocerse los resultados de la votación, Hernández reconoció la victoria de Petro.

“Colombianos, hoy la mayoría de ciudadanos que votaron, lo han hecho escogiendo al otro candidato”, dijo. “Como lo expresé reiteradamente, acepto el resultado”.

Petro subió al escenario flanqueado por Francia Márquez, su elección para vicepresidenta, y tres de sus hijos. El estadio, repleto, se volvió loco. La gente estaba de pie en los asientos y sostenía en alto sus celulares.

“Esta historia que estamos escribiendo en este momento es una historia nueva para Colombia, para América Latina, para el mundo”, dijo. “No vamos a traicionar este electorado”.
 

Prometió gobernar con lo que llamó “la política del amor”, basada en la esperanza, el diálogo y la comprensión.

Poco más de 58 por ciento de los 39 millones de electores de Colombia emitieron su voto, según las cifras oficiales.

La victoria significa que Márquez, una activista medioambiental que salió de la pobreza para convertirse en una destacada defensora de la justicia social, se convertirá en la primera vicepresidenta negra del país.

La victoria de Petro y Márquez refleja un fervor antisistema que se ha extendido por toda Latinoamérica, donde la pandemia ha exacerbado el enfado con problemas de larga data, como la falta de oportunidades.

“El país entero está pidiendo un cambio”, dijo Fernando Posada, un politólogo colombiano, “y eso es clarísimo”.

En abril, los costarricenses eligieron a la presidencia a Rodrigo Chaves, un exfuncionario del Banco Mundial y outsider de la política del país que aprovechó el descontento generalizado con el partido en el poder. El año pasado, Chile, Perú y Honduras votaron por líderes de izquierda que compitieron contra candidatos derechistas, lo que amplió una tendencia que ya lleva varios años en América Latina.

Como candidato, Petro ha entusiasmado a una generación que es la más educada de la historia de Colombia, pero que también se enfrenta a una inflación anual del 10 por ciento, una tasa de desempleo juvenil del 20 por ciento y una tasa de pobreza del 40 por ciento. Sus mítines a menudo estaban llenos de jóvenes, muchos de los cuales decían sentirse traicionados por décadas de líderes que habían hecho grandes promesas, pero que habían cumplido poco.

Fuente El Times  

 

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