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Falta contra la Misericordia en Valledupar

Por: Juan Cataño Bracho

Como un monumento a la falta de misericordia se puede considerar la utilización de un inválido para recoger limosnas en uno de los semáforos del mercado público de Valledupar.

Se trata de un joven con diversas limitaciones, entre ellas de movilidad, que con seguridad algún explotador ubica bien temprano en el sector y el cual es sometido a las inclemencias del sol y otros fenómenos que afectan a ésta ciudad.

Según Emiro Beltrán, comerciante del sector “este joven es colocado todos los días en el sector del mercado y es lamentable que esto suceda con éste tipo de personas a quien en las horas de la mañana temprano una señora bien parecida y de buena presencia trae al joven en un taxi y lo colocan ahí. Vemos como este muchacho pasa todo el día con las inclemencias del sol, con esas temperaturas tan altas del medio día, pidiendo monedas y en ocasiones le cae la lluvia. Esto es impresionante lo que sucede con este joven y preocupa que a ésta señora no hay quien la llame al orden y al respeto por las personas ya que, al parecer, no hay autoridad para hacerle ver que lo que está haciendo es explotar a éste pobre muchacho”.

La sola presencia de éste infortunado ser humano quebranta el corazón de los habitantes del sector que de seguro está siendo utilizado por una persona o una familia inescrupulosa con fines mercantiles.

Este es un caso en donde los transeúntes quedan ante la ambigüedad de si negarle la limosna es faltar a la misericordia o si al dársela condenan al infortunado al martirio de la inclemencia del tiempo y de la movilidad en Valledupar, de la que más de un inescrupuloso saca provecho.

Hacemos un llamado a las autoridades que “están instituidas para proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias, y demás derechos y libertades, y para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y de los particulares”.

Señor alcalde, usted está pecando por omisión. Responda por el mandato del Artículo 12 de la Constitución Política de Colombia, que establece que “nadie será sometido a desaparición forzada, a torturas ni a tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. O por el Artículo 17 que establece que “Se prohíben la esclavitud, la servidumbre y la trata de seres humanos en todas sus formas”. Atienda siquiera a las sagradas escrituras ya que no atiende al mandato de la ley. 

En últimas aquí se configura el delito de Mendicidad Ajena, que establece el código penal, porque éste muchacho es una víctima que al parecer está siendo obligada a pedir limosna para el lucro del tratante, que organiza el negocio y ejerce control sobre este pobre infeliz, víctima de esta forma moderna de esclavitud. 

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