Discurso del Santo Padre a los Dirigentes y al personal del Instituto “Cassa Depositi e Prestiti” de Italia, a quienes recibió en audiencia este lunes, 5 de octubre, en el Aula Pablo VI del Vaticano.

Ciudad del Vaticano

“Una institución como la vuestra puede dar testimonio concreto de una sensibilidad solidaria, fomentando el relanzamiento de la economía real como motor de desarrollo de las personas, las familias y la sociedad en su conjunto”, lo dijo el Papa Francisco a los Dirigentes y al personal del Instituto “Cassa Depositi e Prestiti” (Caja de depósitos y préstamos) de Italia, a quienes recibió en audiencia este lunes, 5 de octubre, en el Aula Pablo VI del Vaticano.

El Santo Padre al saludar a los miembros de esta Institución financiera italiana recordó que, ya han pasado ciento setenta años de su nacimiento. “Fundada como Cassa Piemontese, tras la unidad política de la Nación cambió su nombre por el de Cassa Depositi e Prestiti (Caja de depósitos y préstamos). Desde entonces, la tarea de su Instituto se ha rediseñado en relación con la evolución y las necesidades del país, necesitado de una inversión constante, modernización, apoyo a las autoridades locales y apoyo a la formación profesional y la productividad.

En este sentido, el Pontífice los invitó a reflexionar sobre lo que se necesita para un verdadero desarrollo. “Pensemos en los desafíos producidos en el campo social y económico por la grave pandemia aún en curso. Pensemos en fenómenos con repercusiones muy importantes, como el declive de ciertas formas de producción, que necesitan una renovación o una transformación radical. Pensemos en los cambios que se han producido en la forma en que se compran y venden los bienes, con el riesgo de concentrar el comercio y la comercialización en manos de unas pocas realidades de dimensión mundial. Y esto en detrimento de las peculiaridades de los territorios y de las competencias profesionales locales, tan típicas de la realidad italiana y europea”.

Es por ello, que el Papa Francisco recordó que, la doctrina social de la Iglesia está de acuerdo con una visión en la que más inversores esperan un rendimiento justo de los recursos recaudados, para luego canalizarlos hacia iniciativas de financiación destinadas a la promoción social y colectiva. Además, el Pontífice dijo que, el pensamiento cristiano no se opone por principio a la perspectiva de la ganancia, sino que se opone a la ganancia a cualquier costo, a la ganancia que olvida al hombre, lo hace esclavo, lo reduce a una cosa entre las cosas, a una variable de un proceso que no puede controlar de ninguna manera o a la que no puede oponerse de ninguna manera”.

Asimismo, el Santo Padre exhortó a los miembros de esta Institución financiera que, “la gestión de los negocios siempre requiere de todos una conducta justa y clara que no ceda a la corrupción. En el ejercicio de sus responsabilidades es necesario saber distinguir el bien del mal. De hecho, incluso en el campo de la economía y las finanzas, la recta intención, la transparencia y la búsqueda de buenos resultados son compatibles y nunca deben separarse. Se trata de identificar y seguir con valentía líneas de acción respetuosas, incluso de promoción de la persona humana y la sociedad”.

Finalmente, antes de impartirles la Bendición Apostólica por su aniversario, el Papa Francisco les recordó que, “están llamados a manejar día a día, con escrupulosa atención, las relaciones con las diversas realidades que se dirigen a ustedes en busca de apoyo”. Una institución como la vuestra puede dar testimonio concreto de una sensibilidad solidaria, fomentando el relanzamiento de la economía real como motor de desarrollo de las personas, las familias y la sociedad en su conjunto. También así podemos acompañar el progreso gradual de una nación y servir al bien común, con el esfuerzo de multiplicar y hacer más accesible a todos los bienes de este mundo.

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