Por: José Ceferino Nieves Orozco
 
No todo ser humano cuenta con una arquitectura personal para soportar el peso del poder, la fama y el prestigio.  A muchos los ha aplastado.
 
Primera columna: Infraestructura humana, hago referencia a las fortalezas internas que debe poseer una persona para soportar el peso del poder, la fama y el prestigio en lo: Espiritual, física, social, emocional, psicológica, académica, intelectual. Recordemos varios personajes y analicemos que fue lo que ocasionó su derrumbe.
 
En la política: Luis Eduardo “Lucho” Díaz Chaparro el lutrabotas, dio un salto en garrocha en la política y el poder, el prestigio y la fama lo aplastó.  La lista en Colombia es interminable y tantos como para publicar un libro completo.
 
En el deporte: Antonio Cervantes “Kid Pambelé” gloria del deporte nacional al ser el primer colombiano en obtener un título mundial de boxeo en 1972.  También lo aplastó el campeón.  Otros como Diego Armando Maradona y Mike Tayson.  
 
En la televisión: Juan Guillermo Ríos presentador del noticiero de las 7 de la noche 1985, un veterano invencible en el rating, nadie pudo destronarlo cuando de popularidad en la televisión se trataba, pero cuando le dio por tomar posiciones políticas él mismo se destronó.
 
Pero porqué Carlos “El Pibe” Valderrama, nacido de las entrañas de las playas del barrio Pescaito en Santa Marta y después dio un salto a la gloria del deporte y la fama y Edson Arantes do Nascimento “El Rey Pelé”, el mejor futbolista de la historia en el mundo.  Sus estadígrafos dicen que anotó 1.282, entre el club brasileño, la ‘canarinha’ y el Cosmos de Estados Unidos, club en el que terminó su carrera. Estos dos señores nunca han sido motivo para escándalos públicos y tampoco han perdido la humildad.
 
La pregunta que tenemos que hacernos es: ¿Por qué a unos más que a otros los afecta tanto las alturas y les da soroche?.  Cuando hablo de altura me refiero a la fama. ¿De qué carece la persona cuando es afectada considerablemente por la fama?.
 
En la música: Diomedes Dionisio Díaz Maestre “El Cacique de la Junta”, extraordinario cantante, compositor, verseador, carismático y tenía imán para atraer a la gente.  Pero el Cacique tenía un problema, no escuchaba consejo ni de los padres, mucho menos de las esposas que tuvo, ni de los hijos, menos de los amigos y allegados.  Murió en su ley y dejó una larga cadena generacional por romper.  Otros como Héctor Lavoe y Andrés Ávila. 
 
Esto suele suceder cuando la indisciplina y la desobediencia superan y le ganan la batalla al talento que Dios le regala a una persona. No hay que desconocer que la fama, el dinero, el poder y el prestigio atraen: Huracanes de mujeres, vendaval de alcohol, tsunami de droga e invitaciones por doquier.  Luego surge otra pregunta: ¿Hasta qué punto estoy preparado para decirle NO a toda esta avalancha de propuestas indecentes que me ofrece el circulo que rodea a los famosos y poderosos?.
 
Segunda columna: ¿Hasta dónde mi infraestructura en principios, valores y hábitos aprendidos en casa, están tan afianzadas como para soportar el peso y el precio de la fama?.  
     
Tercera columna: El amor, la fe y la esperanza en Dios.  Sin temor a equivocarme puedo afirmar que las personas que fracasaron en algún momento de su vida fue porque en su proyecto de vida no tuvieron en cuenta la presencia de DIOS.
 
Veamos ahora quienes tropezaron, cayeron, se levantaron, se sacudieron  y hoy gloriosos tomaron un nuevo rumbo en sus proyectos de vida: Juan Luis Guerra, Richie Ray y Bobby Cruz, Jesualdo Bolaños “Bolañito”, Dagoberto “El Negrito” Osorio,  Jesús Adrián Romero, entre otros.  
 
Reflexión: Es bueno que en este tiempo de cincuentena que nos ha regalado la vida para hacer un alto en el camino, analicemos y le pongamos polo tierra a nuestros proyectos de vida artísticos, políticos, académicos, científicos, culturales, periodísticos, de farándula, empresarial, de emprendimiento y podamos darles unas bases firmes y sólidas para evitar su derrumbe con facilidad.
 
Si somos infieles, Él permanece fiel porque no puede desmentirse a sí mismo.  A pesar de todo, no se hunden los sólidos cimientos puestos por Dios, en los cuales está inscrito: El señor conoce a los suyos, y aléjese de la maldad quien invoca el nombre del Señor.  2 Timoteo 2 13,19  
Un abrazo fraterno.