Por: Juan Cataño Bracho  

A propósito del Día de la Madre: la voracidad de los dueños de la tierra en Valledupar, que se han asociado con los constructores o han hecho el transito a urbanizadores, hacen imposible para una familia que vive del esfuerzo diario, del cual destina una parte para alimentar la ilusión de que sus hijos tengan, algún día, un techo digno para pasar la noche y vivir en la seguridad del hogar. Mucho más es imposible para una madre, cabeza de hogar, que debe luchar sola por levantar tres hijos, cuyo padre se olvido de su obligación. En Valledupar se da el caso de que la ilusión de un proyecto de vivienda, para bajos estratos, hoy, vale setenta millones de pesos, la próxima semana ya vale ochenta millones y dos semanas después ya cuesta noventa millones.

Es increíble que en la ciudad donde se formó el actual Ministro de Vivienda, Ciudad y Territorio, Jonathan Malagón @Minvivienda, que no creemos se haya amangualado con los constructores, aunque casos se han visto; no haya oferta de planes de vivienda de interés social, donde apliquen los proyectos del gobierno nacional, y, lo que es peor, que no haya ninguna entidad, ni pública ni privada, que tenga convenios con el Fondo Nacional del Ahorro que vende la ilusión que con un ahorro mensual, por un monto fijo durante doce meses, se pueda considerar la idea de un módico crédito para compra de vivienda de una familia de escasos recursos.

La Razón Vallenata conoció la angustia de una madre cabeza de hogar, trabajadora independiente, con tres hijos menores de edad, que, haciendo un sacrificio, ahorró durante un año, cumplida y sagradamente doscientos mil pesos, en el Fondo Nacional del Ahorro, al cabo del cual le hicieron un estudio de crédito y le fueron aprobados cuarenta y dos millones de pesos, además le aseguraron que el Estado le garantiza un subsidio de treinta millones de pesos y con su ahorro alcanzaría un monto de setenta y cuatro millones de pesos.

Pero lo triste es que en Valledupar setenta y cuatro millones de pesos no alcanzan para comprar vivienda nueva, como lo exige el crédito, porque si no es así no aplica el subsidio, y ¿quién compra en Valledupar vivienda usada con cuarenta y cuatro millones de pesos? Además de que casi ninguna aplica según los requisitos.

Que pasa señor Ministro, en Valledupar, con las pretensiones del Estado para que en Colombia “la vivienda debe sea asequible a los grupos en situación de desventaja y garantizar la prioridad a los grupos desfavorecidos como las personas de edad, los niños, los incapacitados físicos, los enfermos desahuciados, las personas infectadas con el virus VIH, las personas con problemas médicos persistentes, los enfermos mentales, las víctimas de desastres naturales y las personas que viven en zonas de riesgo, entre otros grupos de personas”.

O que los proyectos de vivienda en esta ciudad no contemplan “la gestión de la calidad en la vivienda de interés social (VIS) que inicia con el conocimiento de las necesidades, aspiraciones y posibilidades económicas de las familias. Porque los proyectos que se ofrecen aquí, antes de formular el diseño,  parece que no analizan la composición de los grupos familiares que urgen de una vivienda. O es que su Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial no ha atiende a los  potenciales Beneficiarios de Programas Sociales -SISBEN. Igualmente, parece que no aplican aquí las encuestas socioeconómicas y de satisfacción residencial a las familias interesadas en participar en los proyectos de vivienda”.  

Señor Ministro ¿qué pasa en Valledupar con la garantía que da la constitución política de Colombia? Que en su Artículo 51, establece que: Todos los colombianos tienen derecho a vivienda digna. El Estado fijará las condiciones necesarias para hacer efectivo este derecho y promoverá planes de vivienda de interés social, sistemas adecuados de financiación a largo plazo y formas asociativas de ejecución de estos programas de vivienda.