Oscar Martínez Ortiz

Por: Oscar Martínez Ortiz

Dicen que la política es con mucho dinero. Eso es verdad, pero ahora, por efectos de la pandemia, habría motivos para pensar que las nuevas dinámicas proselitistas abren un espacio esperanzador para que algunos líderes, sin tanta plata, se atrevan a medírsele a un proceso electoral y lograr el triunfo. 

Se vale soñar, pero soñar con condiciones viables, ese debe ser el punto de partida de todo proyecto político. Una vez que haya claridad sobre lo que se tiene, de lo que se podría lograr y cómo lograrlo es cuando comenzaría la construcción de un exitoso proceso electoral. 

 Como ya se dijo en la columna anterior, la nueva normalidad política electoral plantea un panorama distinto. En el mundillo político cuando se piensa en candidaturas lo primero que se mira es el bolsillo del candidato antes que su perfil y su capacidad de liderazgo, no obstante, esa realidad se supone que cambiará. 

Las próximas elecciones serán las del Congreso de la República, previstas para el 13 de marzo de 2022. Según investigaciones de entidades expertas, una campaña a la Cámara de Representantes en departamentos como el Cesar cuesta unos tres mil millones de pesos, pese a que los topes legales son de 740 millones de pesos; mientras que al Senado los costos se acercan a los cinco mil millones de pesos, cuyos topes están en 884 millones de pesos. Como se puede ver las cifras son exageradas y violatoria de las normas.   

Suponiendo entonces que se está frente a un nuevo entorno social, en el que se restringen los contactos de persona a persona, y se disminuye en un alto porcentaje toda esa macro logística de campo, los grandes volúmenes de dinero no garantizarían el triunfo electoral y comenzarían a tener relevancia otros aspectos tanto de forma como de contenido. 

Esos nuevos ingredientes, aunque no tan nuevos, pero si reconsiderados en cuanto a su eficacia, son los que permitirían que ahora surjan candidaturas sin mucha plata, pero cimentadas en un gran liderazgo en cualquiera de las instancias de la sociedad. Por qué no pensar en perfiles de personas representativas de los distintos sectores de la comunidad, bien sea de la academia, los estudiantes, docentes, gremios de la producción, la cultura, las comunicaciones, el deporte, la iglesia, la juventud, la salud, organizaciones cívicas, en fin, la lista se torna interminable. 

Se trataría de perfiles de personas que desde ya tengan un gran terreno abonado en el sentido de ser muy reconocidos por la opinión pública en razón al protagonismo que han ejercido, esa condición sumada a toda una estratégica plataforma de medios de comunicación, la cual sería alimentada con contenidos de alta calidad y concebidos de manera tal que respondan a lo que el público elector quiere ver, oír y palpar del candidato, pero que además respondan a las expectativas de solución a los principales problemas de la gente. 

Es lógico que se necesite dinero, pero no en esos volúmenes exagerados como solía suceder, ahora el énfasis presupuestal tendría que dársele a la estrategia de divulgación y visualización del candidato y de lo que él representa y propone.  

De todas maneras, la inversión en publicidad no es cosa reservada sólo para los grandes potentados, eso es algo que está al alcance de cualquier empresa organizada.  

He ahí la clave, toda candidatura de fundamento tiene que ser sobre el principio de la buena organización, perfil del candidato, la estrategia y la puesta en escena, esos aspectos serían su principal patrimonio, eso sí que vale mucho, eso se logra creando y comunicando de manera acertada. Los costos de ese proceso jamás superarían los topes legales de gastos.  

Construir y consolidar una imagen positiva, proyectar el perfil del candidato ideal no requiere de grandes sumas de dineros, pero sí de geniales ideas y creatividad pero que deben llegar al público, para ello los medios de comunicación no tienen restricción alguna para difundirlas en medio de la pandemia. Atreverse es poder, vale recordar el pensamiento de Henri Barbase: “Es intentando lo IMPOSIBLE como se realiza lo POSIBLE”.       

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