Rafael Escalona

Por: Juan Cataño Bracho

“El ser de una cosa se define según para lo que sirve”.

La comunicación humana no ha sido una, ni única en el tiempo y en el espacio, cada momento histórico tiene sus necesidades y formas de expresión que le son propias, lo que conduce a que se cree el habla de la época, indicando que la lengua posee vida y tiene la posibilidad de la mutabilidad[1].

Aún confiando en la objetividad de los críticos del canto vallenato, se hace necesario destacar que la gran virtud de la música vallenata está en el texto de las canciones y no en la expresividad del instrumento como intentan argumentar los que aún no han logrado reconocer la verdadera esencia de esta música.

El hombre vallenato también experimentó el canto como elemento primigenio de la música  y aún luego de lograr alguna destreza en el manejo de los instrumentos musicales, la tendencia va del canto al instrumento y no del instrumento al canto.

Es elemental entender que aquí primero fue el canto, si se ha aceptado que "El hombre utilizó los instrumentos para acompañar su canto y que lo que se acompaña es lo que está solo".  

La comunicación tiene su origen con la presencia del hombre mismo en el mundo y constituye una de las características que lo identifican como tal.

El canto vallenato fue un elemento a la mano, el medio que utilizó el habitante del valle de Upar para comunicar sus experiencias, sus vivencias.

Este fue un medio eficaz que garantizaba la comunicación a través del cual se planteó un intercambio de conocimientos y sentimientos.

El vallenato utilizó el canto como razonero,  como noticiero que se escuchaba de pueblo en pueblo. “En un viaje no como hoy con maquina, primero eran caminos de herraduras y la gente se demoraba para ir de un pueblo a otro, como digamos de tres días. Yo tuve un tiempo que viaje de aquí de Valledupar a la Zona Bananera, cuando se iba a pies[2].
En el Valle de entonces, el canto representó para su generador un canal para comunicar ideas, emociones y sentimientos a través de su sistema de representación, determinado según las condiciones del momento y por el nivel del grupo en el cual se relacionaba.

En versos se expresa la actualidad, la historia, la leyenda y la filosofía de este universo. En esa simbiosis cautivadora de música y poesía se sintetiza la idiosincrasia y toda la singularidad del hombre caribe. Es una de las mejores expresiones de su riqueza espiritual y artística[3].

Fue el canto el sistema que empleó el hombre vallenato para comunicarse con sus semejantes y la facultad que le sirvió para la representación, expresión y comunicación de ideas.

Según Santander Durán Escalona, hay diferentes momentos en la vida del hombre que le permiten producir música. En algunos casos son vivencias o investigaciones o hechos permanentes, como “la situación que vive este país ahora que daría para muchísimas canciones, canciones de paz, de amor, de denuncias, para obligar a la gente a pensar como obreros de la paz y no como obreros de la guerra”.

Para producir una canción crea imágenes mentales, luego esas imágenes mentales, por lo general espontáneas, que pueden ser una frase, un acontecimiento, etc., trata de llevarlas a la poesía o al pentagrama. Entonces une el mensaje musical con el manejo de la poesía y la temática que se va a desarrollar. De esta mecánica nace El Pescador, obra que nos sirve para ilustrar el canto vallenato como obra de arte. “La imagen puede ser una creación de la fantasía del autor, una imagen retenida en la mente y tomada de la realidad a través de la memoria”.

Este vehículo fue  utilizado por el hombre nativo del Valle de Upar para poner en común sus sentimientos, pensamientos y emociones y fue un elemento que dinamizó la formación de nuestra estructura social. Porque aquí se formalizó el pensamiento a través del canto y hubo hombre especialistas en hacerlo tal como lo cuenta Tomás Darío Gutiérrez Hinojosa:“todo cuanto era importante y perceptible para el pueblo, encontraba eco en la voz y el acordeón de Pedro Nolasco, que se convirtió en el mejor informador[4].

A través del canto, nuestros antepasados pusieron en práctica su capacidad comunicativa, esgrimieron la posibilidad de saber del otro y de hacer saber de ellos.

En nuestro medio se produjo un tipo de música que llevaba un mensaje impreso con una fuerza comunicativa, con una gran fuerza lírica y narrativa en la medida en que nuestra gente que no tenía un dominio de la escritura y de la lectura, necesitaban de esos mensajes de comunicación, que ha ido evolucionando al ritmo de nuestra sociedad[5].

Originalmente lo que hoy se conoce como música vallenata eran cantos a las vivencias de los que no teniendo otras formas de expresión, materializaban sus pensamientos, emociones y sentimientos a través de coplas del folclor, que reflejaban su medio ambiente, su forma de estar y sus aspiraciones. https://libro.larazonvallenata.com.co/

[1] Lengua y Literatura. Editorial Planeta.

[2] Lorenzo Morales. Versión oral.

[3] Pepe Palacio Coronado. El Heraldo.

[4] Ciro Quiroz O. Vallenato Hombre y Canto.

[5] Simón Martínez Ubarnes.

 

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