Estudiantes

ADN Celam. Ante la emergencia mundial provocada por la pandemia del Covid-19 y la grave crisis que suscita a nivel mundial y de manera muy sensible en América Latina y el Caribe, la Congregación para la Educación Católica ha dirigido una palabra de ánimo a los educadores y educadoras del continente, a través de una carta dirigida a la Confederación Interamericana de Educación Católica (CIEC).

Fragilidad e inestabilidad

“Es imposible eludir el hecho de que el mundo entero esté tratando de salir de la crisis de la pandemia, que no solo ha afectado la salud de tantas personas, sino que ha provocado el deterioro de las condiciones sociales y económicas ya marcadas por la fragilidad y la inestabilidad”, se lee en la misiva firmada por el Prefecto de la Congregación, el Cardenal Giuseppe Versaldi, y el Secretario General, Monseñor Vicenzo Zani, cuyo destinatario es el Secretario Ejecutivo de la CIEC, el colombiano Óscar Pérez Sayago.

Para la escuela católica en América, como para otros ámbitos, la superación de la crisis representa un esfuerzo común para “salir de este tiempo de prueba mejor de lo que éramos antes”, como ha recordado el Papa Francisco, pues “se trata de construir el futuro sobre lo que nos une, más que sobre lo que nos divide”.

Las nuevas generaciones como prioridad

Expresamente, la Congregación para la Educación Católica hace un urgente llamado a todo el sector educativo a “unir esfuerzos en una amplia alianza educativa que ayude a las jóvenes generaciones a formarse como personas maduras, capaces de superar la fragmentación y los problemas del tiempo [actual], de tal manera que se pueda reconstruir el tejido de relaciones para una humanidad más fraterna y solidaria”.

En este sentido, el Cardenal Versaldi y Monseñor Zani exhortan a construir “una alianza generadora de paz, justicia y aceptación  entre todos los pueblos de la familia humana”, subrayando que “construir la sociedad a través de la educación exigirá tener el valor de comprometernos en la inversión de nuestras mejores energías en la educación y formación de personas de buena voluntad que busquen el bien común a través de la paz”.

“Estamos al tanto de sus esfuerzos”

Por otra parte, la Congregación para la Educación Católica felicita los esfuerzos de la escuela católica en América, bajo el liderazgo de la CIEC, deseando “que su trabajo dé muchos frutos de bien, que puedan ayudar a la Iglesia a asimilar y desarrollar los contenidos del Magisterio”, y “que puedan contribuir a la formación de los animadores de grupos familiares en las parroquias, en las asociaciones, en los movimientos”, para que “puedan sostener el camino de tantas familias, ayudándoles a vivir la alegría del Evangelio y a ser células activas en la comunidad”.

El mensaje concluye con manifestaciones de fraternidad y cercanía con la CIEC y con las federaciones de educación católica de América, con la promesa de que “la Congregación para la Educación Católica los acompaña y los sostiene en la ardua labor en favor de la educación”.

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