Por: Juan Cataño Bracho

Ivo Luis Díaz hijo del gran Leandro Díaz, gloria y leyenda de nuestro folclor, es una de las voces más representativas del vallenato ganador de muchos festivales de la leyenda vallenata. Ivo posee el don de aquella voz fuerte clara y melodiosa que hace bien autóctono al sentir vallenato.

Sin embargo, creo que el mundo no ha dimensionado cual es su naturaleza espontanea en la que se prueba que el comportamiento del hombre y otros rasgos de  su personalidad, entre ellos la artística, están influidos por el ambiente y por la herencia que en unos casos puede llamarse genética o transculturación. Pero nosotros, folclóricamente, hemos convenido llamarla “vena musical”, como si hubiera un tipo de sangre que predeterminara al hombre para el arte.   

La teoría del determinismo cultural postula que esencialmente somos lo que aprendemos a ser al interactuar con la sociedad. Esto incluye una serie de cosas diferentes, desde cómo nos vestimos hasta qué comemos y cómo nos comunicamos. Los humanos siempre están aprendiendo del mundo que los rodea y tienen la capacidad de elegir qué estilo de vida prefieren. Somos muy susceptibles a la cultura en la que nacemos y actuamos. Aprendemos a ser quienes somos a través de diferentes interacciones con nuestra cultura. Los humanos tenemos la opción de aceptar o negar diferentes rasgos culturales.

Cuando alguien nace ya lo hace al interior de una red de relaciones sociales que denotan una tradición, una historia, un patrimonio cultural que nos antecede y nos crea hasta cierto punto.

El ser humano es mucho en diferentes condiciones y en sus diversas circunstancias y cada cual da de lo que tiene desde su propia situación. El hombre a despecho de su libre albedrío es, ante todo, hijo de las circunstancias y tiene que aceptarlo en la forma en que lo recibe al nacer.

El ambiente cultural en el que un hombre vive genera expresiones creativas que no están simplemente relacionadas con la personalidad de sus autores, sino que también deben mantener una relación con la cultura a la que pertenecen sus propios autores.

Lo que se transmite por la herencia no son solamente las características físicas y fisiológicas de la especie. También se transmiten las características emocionales, intelectuales y las particularidades del individuo. Pero depende del medio, de las condiciones del entorno, la medida en que se desarrollen las posibilidades que el individuo tiene al nacer.  

Ahora Ivo ha sentido la necesidad de que el mundo no pierda de vista su talento de compositor y nos entrega un álbum titulado Ivo Díaz, El Compositor, que no es la compilación de las obras que nos había entregado dispersas en los diversos álbumes que había grabado sino la confirmación de su vocación de autor y como, a pesar de vivir inmerso en los compromisos que demandan de él la entrega a la interpretación de los mejores clásicos del vallenato, de diversos autores; se mantiene interpretando y capturando su cotidianidad a través de cantos que plasman su naturaleza y hablan de su categoría. Pero esta nota no se trata solo de impulsar un nuevo documento de la música vallenata, sino el reconocimiento a alguien que desciende de la estirpe musical de una de las estrellas más luminosas del firmamento vallenato, quien por su grandeza, tal vez inconscientemente, ha desviado la mirada de quien no solo es su hijo, su mejor intérprete, sino que por sus condiciones y frutos merece estar dentro de la lista de sus colegas más destacados.

Por todo lo anterior, conviene recomendarle o mostrarle al mundo la naturaleza de Ivo Díaz que, además, de recibir de Dios el don de una voz prodigiosa e inigualable, oasis en medio de tendencias que pretenden uniformar la forma de cantar el vallenato clásico; tiene un talento, sin duda influido por su ambiente cultural, el ambiente social en que creció y el talento que le transmitió su padre vez de su padre un don que se puede llamar innato, a pesar de las influencias que ha recibido, y con lo que ha producido se puede probar su calidad para componer cantos vallenatos con el sello tradicional, como lo certifican sus obras, refrendadas por los reconocimientos a su talento y a su categoría de autor: Rey de la Canción Inédita Vallenata, en el Festival de la Leyenda Vallenata, con su obra Dame Tú Alma, y rodeada con un honor a la excelencia en el evento Rey de Reyes del máximo certamen de la cultura vallenata a su obra El Rey de los cajeros.

Como “lo que se hereda no se hurta” y con la propiedad que me dan 20 años a su lado y con mi experiencia de amante e investigador de la cultura vallenata, sobre la que le he entregado al mundo mi obra sobre la interpretación de los Fundamentos del Vallenato Tradicional, pongo mi firma y concurro como testigo y garante de que Ivo Díaz es tan compositor como el Inmortal Leandro Díaz.